The Presbyterian Pulpit
A sermon by the Rev. Dr. David E. Leininger

EL DIOS DE ABRAHAM, ISAAC, Y JACOB

15/02/15, Felipe Carillo Puerto
San Lucas 13:18-30

            Una chica pequeña regresó a su hogar de la escuela y preguntó a su madre si supo que Cristóbal Colón era italiano. "Sí," dijo la Mamá.

            Y la chica continuó, "¿Sabe que la Reina Isabela proveo el dinero para comprar sus barcos?"

            "Sí, mi querida, había oído eso."

            La chica pensó por un momento y entonces dijo reflexionadamente, "Bien, de veras, Mamá, si usted ya sabe las cosas que vengo a casa a decirla, no veo ningún uso para la escuela."

            Cuando concluimos aquí esta noche, ustedes pueden pensar lo mismo acerca su presencia en la iglesia hoy. Espero que no, pero veremos.

            Estoy contento de que ustedes están aquí en la iglesia hoy y espero que regresaran a la iglesia la próxima semana y la semana después y la semana después que eso. Pero aún más, mi oración es que la iglesia estará EN USTEDES todos los días. Demasiadas veces, eso no es el caso. Aquí no, me confío. ¡Estamos aquí ayudarles ser todo que ustedes pueden ser en el servicio del Reino de Dios, todos los días!

            La lectura bíblica esta noche del Nuevo Testamento se trata de que una religión que dé importancia solamente en apariencias exteriores no sea satisfecha. El Señor Jesucristo dice que venga el ultimo día, serán los que se quejarán vigorosamente de estar dejados afuera, diciendo, "Oye, momentito, nosotros vinimos a su cenas en el templo; aún nos quedamos para el sermón anterior...y tiene que admitir que sacrificio era eso. ¿Cómo figura que no calificamos?" La palabra de Cristo es que NO...y la puerta estará cerrada.

            Pero hay algo más acerca esta lectura que me golpea. Se entiende más que simplemente una afirmación de que hay algunos que no llegarán. Claro, inmediatamente antes que San Lucas nos informa de este intercambio acerca cuán EXCLUSIVO será el reino, nos cuenta del Señor compartiendo dos parábolas breves pero consoladoras acerca cuán INCLUSIVO será: la primera acerca el grano de mostaza que creció ser un árbol de tal tamaño en un huerto que TODO TIPO de ave era capaz de anidar en sus ramas, y el otro acerca de ese pedacito pequeño de levadura que tuvo tanto poder que al fin se fermentó a TODA la masa. SI, parece que el Señor esta diciendo, "El reino será EXCLUSIVO, pero será MUCHO MAS INCLUSIVO que quizás jamás nos imaginamos."

            Hay algo más que me da el mismo mensaje: la referencia de Cristo a los tres nombres más grandes de la fe... Abraham, Isaac y Jacob. A los judíos, ésos eran los tres GRANDES, los que citaron El Todopoderoso en conjunto con Moisés en la llama del fuego de una zarza y para todos nosotros después cuando oímos, "Soy el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob." Eso les dio una importancia especial.

            Ahora, la mayor parte del tiempo cuando nos tropezamos con esos tres nombres, pensamos simplemente en tres patriarcas magníficos, tres figuras de la historia, un padre, un hijo y un nieto que han estado reverenciados sólidamente por el pueblo de fe. Pero si los consideramos individualmente, encontramos algo notable...y es esto: cualquier Dios que podría amar ESOS tres, e incluir esos tres en el Reino, podría amar e incluir casi cualquiera igual.

            Considérelos. Abraham...un pionero, un vagabundo, un hombre con pies picazones. Era un combatiente cuando eso se pedía, pero no era un tipo que salió a BUSCAR las batallas. En verdad, pareció ser un hombre bastante BUENO, sobre nuestros estándares de la bondad.

            Pero la cosa más importante acerca de Abraham es que era devotamente religioso. Su relación con Dios era tan fuerte que aún podría considerar ofrecer su propio hijo como un sacrificio simplemente porque su Dios se le pidió. Eso es la devoción. Y el resultado es esto - aunque quizás esperamos encontrar la frase repetidamente a través de la escritura, Abraham es el único en la Biblia nombrado "el amigo de Dios." Nadie más, apenas Abraham. "Soy el Dios de Abraham."

            Entonces tenemos a Isaac. Donde su padre Abraham era un aventurero, un pionero, Isaac era un hombre dócil, domesticado, permaneció cerca de su hogar. En verdad, las únicas aventuras que tuvo Isaac en su vida eran cuando obtuvo a su esposa (y no lo hizo hasta que tenía cuarenta años) y el tiempo que casi la perdía a Abimilec, el rey de los filisteos.

            Isaac fue dominado por todos. Fue eclipsado por su padre, dado la tabarra por su esposa, y engañado por su hijo. Pero, saben, nada pareció trastornarlo. Era un hombre callado, templado de manera y apacible de corazón.

            Concerniendo religión, se tendría que llamar a Isaac un conservativo. No exploraba nuevas tierras de la fe. Era contento venerar al Dios de su padre, obediente a lo que le habían enseñado como un chico. De veras, era bastante insípido sobre teología. Pero debe haber tenido algo que valió la pena acerca de él. Al fin del cuento, los niños de Israel oyeron, "Soy el Dios de Isaac."

            Y entonces tenemos a Jacob. Él era diferente de su padre y su abuelo. Jacob era mañoso...un empresario discutible. Tenía una buena cabeza. Si viviría hoy en día, él habría ganado una fortuna vendiendo autos usados. Siempre buscaba una ganga. Tan travieso era que alguna vez ofreció aún dar a Dios el diezmo si Dios haría todo el trabajo. ¡Qué bueno, si usted lo puede arreglar así! Jacob maquinador, ambicioso, grandioso, y generalmente uno de los que nunca estaba satisfecho hasta que obtuviera lo que quiso. Jacob era un bribón...como un antiguo P. T. Barnum, el hombre de circo hace muchos años, quien creyó, "Hay un bobo nacido cada minuto."

            Pero hay algo más acerca de Jacob. A pesar de todas sus tendencias hacia ser un bellaco, tuvo una cierta sensibilidad religiosa. ¿Recuerdan el cuento de la lucha a medianoche entre Jacob y el ángel? El ángel dijo "Déjame," pero Jacob dijo, "No, no hasta que me bendices." El ángel contestó, "Si yo le bendigo, le tendré que hacer cojo," pero Jacob dijo, "Prosigue... puedo atravesar la vida cojo, pero la atravesaré bendijo." Jacob tenía una cabeza. "Soy el Dios de Jacob."

            Abraham, el pionero; Isaac, el dócil; Jacob, el travieso. Tres hombres, tres hombres totalmente diferentes...pero todos tuvieron el mismo Dios y todos FUERON DIRIJIDOS POR el mismo Dios. Todos eran religioso, pero cada quien en su propio modo: Abraham, el devoto; Isaac, el conservativo; Jacob, el sensible (de vez en cuando). "Soy el Dios de Abraham, el aventurero, el Dios de Isaac, el hombre apacible, e incluso el Dios de Jacob, ese amado bribón.

            Piensen otra vez ahora, por un momento, a lo que dijimos en el comienzo acerca de que ustedes están en la iglesia y la iglesia está dentro de ustedes. A nosotros a quienes les aplica, hay una gran cantidad de diferencias. Hay Abrahames...vienen y se sientan en la frente - su compromiso es tan profundo que su presencia en el culto es virtualmente automática. Hay Isaaques...llegan aquí temprano para sentarse en el trasero - relativamente automático para ellos también. Y hay Jacobes...se sientan por todas partes - son cometidos al Señor y a la iglesia, pero a veces, el compromiso está enterrado debajo de todas las actividades de su vida. El Señor dice, "Soy el Dios de cada quien. Ellos siempre han estado allí, y yo les necesito a todos."

            ¿Siempre han estado allí, no? Siempre han habido Abrahames... milagrosamente... los hombres y las mujeres que eran pioneros espirituales, la gente que ha trabajado constantemente para el Señor. Había el apóstol Pablo, el devoto fariseo de los fariseos, quien rompió los lazos de la ley judía que amenazaba estrangular la Cristiandad antigua. Había Luther quien dirigió la batalla para reformar y purificar la iglesia que amó. Había Wesley quien dirigió el renacimiento lleno del Espíritu y a quien acreditan los historiadores con la salvación de Inglaterra de una revolución sangrienta. Siempre han habidos los Abrahames.

            Por supuesto, todos no han llegado ser famosos. Quizás haya pioneros espirituales que ustedes conozcan que pocos otros conocen...personas que han dedicado sus espíritus aventureros a las cosas de Dios. Cuando religión es improductiva, la reforman; cuando es lánguida, la reviven; cuando está roto, la reparan. Como el Abraham de antiguo, la fe es el principio que controla su vida.

            "Soy todavía el Dios de Abraham."

            Seguramente, siempre ha habido Isaaques. Ellos no son bien conocidos. No podrían ser; hay demasiados. Ellos ayudan a portar las sillas; limpian las mesas; cocinan el pollo; cantarán aún en el coro si hay alguien a su lado quien le pueda ayudar mantenerse afinado. Los Isaaques son el espinazo de la iglesia.

            Me acuerdo oír de un Isaac así. Fue dicho por el buen Presbiteriano escocés, Dr. James Cleland, quien enseñó para muchos años seminaristas como predicar. Parece que había un coro en la iglesia de la niñez de Dr. Cleland que era tan malo que la gente venía oírlo. Cada semana, ese coro alcanzó un nuevo alto en bajo. La congregación se sentó asombrado, entretenido, desconcertado. Al fin, un domingo, un hombre viejo de ochenta años...el viejo Archie...tomó su himnario, caminó hacia por el pasillo y se sentó con el coro; supo que ese coro necesitaba ayuda y estaba dispuesto a ofrecerlo. Pues, el viejo Archie debía haber inspirado a otras personas, y más y más decidieron hacer lo mismo. Archie había comenzado una reformación. Dr. Cleland informa que apenas tres años después, ese coro (con el personal diferente) ganó el primero lugar en su división en la Fiesta de la Música en su ciudad.

            Conocí a otro Isaac...un hombre joven quien esperaba ser maestro en la escuela, pero Dios lo llamó al ministerio. Era dolorosamente tímido, y preguntó cómo sería jamás capaz de pararse enfrente de una congregación para predicar de semana a semana...pero lo hizo. Como Isaac, era religiosamente conservativo; no exploraba nuevas tierras teológicas. Fue cometido a lo que había aprendido de la fe de sus padres. Nunca llegó a ser famoso; solo hizo su trabajo, un trabajo que tomó tanta esfuerza en esa personalidad tímida que cada semana antes de subir al púlpito tenía que tomar una medicina para sus nervios - por treinta y cinco años lo hizo. Conocí bien ese Isaac. Él era mi Papá.

            "Soy todavía el Dios de Isaac."

            ¿Necesito decirlo? No. Claro, hay la abundancia de Jacobes alrededor... personas que son mezcla espiritual... alternativamente bribona y religiosa. Ellos son bribones amados de Dios. Y el Señor los puede usar; la iglesia siempre ha necesitado a personas con buenas cabezas sobre sus hombros, y nadie diría jamás que Jacob no tuvo una buena cabeza.

            Agustín era un Jacob. Tenía muchas experiencias religiosas antes de llegar al Señor. Pero cuando hizo la decisión de seguir a Cristo, no estaba bastante listo para darle su todo. Rechazó ser bautizado por mucho tiempo porque en aquel momento la iglesia creyó que los pecados que se cometieron después del bautismo no estarían perdonados; Agustín todavía tenía algunos pecados que quiso cometer y no quiso que su fe le previniera hacer. Era un gran galante. Oró una vez, "Señor, hágame célibe...pero todavía no." Agustín era un Jacob.

            John Newton era un Jacob. Newton era tan feroz en su juventud que Inglaterra no era suficiente grande para contenerlo. Llegó a ser un comerciante de esclavos, y eventualmente cayó tanto de circunstancia que llegó a ser un esclavo de un esclavo si mismo, y como el hijo pródigo, un día llegó a enterarse si mismo, y dio cuenta cuán atroz había llegado a ser su vida. Entregó el corazón a Cristo y hasta hoy en día, celebramos esa conversión con él cuando cantamos,

La gracia sublime del Señor
A un pecador salvó
Perdido andaba y me halló
Su luz me rescató.

            John Newton era un Jacob.

Un cuento salió de la Segunda Guerra Mundial. Un periodista en la costa del oeste de los Estados Unidos pasó una noche por un teléfono público de pago y vio a un soldado sollozando irrefrenablemente en el teléfono, y un taxista había parado al lado de él, introduciendo monedas al teléfono cada vez que la conexión casi estaba desconectada. El periodista preguntó al taxista ¿Que pasó? El taxista respondió, "Ah, el muchacho entró en mi taxi, tan nostálgico que no podría contenerse sus lágrimas. Era del sur; no había hablado a su mama en meses; no tuvo dinero, así que pensé yo ayudarlo."

El periodista dijo, "Eso es un cuento magnífico. ¿Puedo escribirlo para mi periódico?"

Pero taxista contestó, "Ay no, no ponga nada en el periódico sobre eso. Ocurre todo el tiempo. Siempre me mantengo un suministro de monedas de plomo para la ocasión que los necesito."

Eso era Jacob. En verdad, a veces plomo; pero de corazón, oro puro.

Sí, hay Jacobes en la iglesia...no a causa de ser bribones, pero a pesar de serlo. Después que su compromiso por fin se completó, Agustín escribió, "Padre, nos ha hecho para si mismo, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en Usted."

"Soy todavía el Dios de Jacob."

Todos ellos están aquí...Abraham, el devoto; Isaac, el conservativo; Jacob, la cabeza buena que por ocasión es sensible. Hay valor magnífico en eso; la iglesia los necesita a todos. No, no necesita todo acerca de ellos, pero necesita lo que ellos pueden ofrecer apropiadamente.

¿Cuál es usted? ¿Es usted un Abraham? ¿Es usted un aventurero espiritual? ¿Puede ser usted un pionero, hacer mapas para nuevos caminos, luchar las batallas que necesitan ser peleadas? ¿Tiene el potencial para ser un gigante espiritual? ¿Está Abraham en si? Entonces suéltalo para que él pueda empezar a trabajar. "Soy el Dios de Abraham."

¿O es Isaac? ¿Es usted uno que sería incómodo fuera de su propio sitio explorando nuevos caminos, pero muy cómodo en mantener cualquier cosa que necesita ser mantenida? ¿Quizás no es el líder energético, pero es el tipo de piedra sólido de apoyo? ¿Está Isaac en si? Entonces suéltalo para que él pueda empezar a trabajar. "Soy el Dios de Isaac."

¿O está Jacob allí? ¿El santo y el maldito al mismo tiempo? Usted no está solo. ¿Hay un sentido sagaz del negocio en allí? Suéltalo y ponlo a trabajar en el nombre de Cristo. ¿Hay una mente financiera allí? Entonces suéltalo y ponga esa cabeza a trabajar desarrollando apoyo para la misión mundial de la iglesia. ¿Hay ambición allí? Entonces suéltalo y bautízalo para que sea ambicioso para la extensión del Evangelio y el crecimiento de la iglesia. "Soy el Dios de ese viejo bribón amado, Jacob."

¿Eso es el evangelio, no, las buenas noticias? Sí, es verdad. Cuando dije a comienzos de este mensaje, quizás esto ya saben. ¡Maravilloso! Solo recuerden, la palabra de lo alto es, "Soy el Dios de todos tipos de gente diferentes...Abraham, Isaac, y Jacob...SU Dios...no importa como se llama."

            ¡Amen!

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